¡La Sentencia que Prendió la Calle!

Los valores se contagian, se transmiten y se comunican como un virus.

Luego de la publicación de la infame decisión Nro. 155 de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, el país despertó ante el grado de descomposición de los poderes públicos en manos del Socialismo Bolivariano en detrimento de la tutela de los principios democráticos más elementales, como lo es: la separación de poderes. 

Los magistrados demostraron que más allá de la “pantalla” institucional, los valores del Socialismo Bolivariano son: el abuso de poder, el desconocimiento de la distribución de competencias en la administración pública y, el irrespeto al orden constitucional. Acompañados de la socarronería, el agravio y la corrupción exacerbada. 

Los jueces que suscribieron el fallo aplicaron un principio de economía procesal o gerencial y se dijeron: “si hemos anulado todo acto, resolución y ley emanados de la Asamblea Nacional desde su juramentación, vamos a ahorrarnos tantas molestias y ¡procedamos a suprimir las competencias constitucionales del órgano legislativo y nos las arrogamos!”. 

Es como si estos funcionarios se topan con un torturador de la Edad Media que hace de las suyas con un prisionero, y observan que el despiadado castigador desprende cada día un miembro de su víctima, deciden intervenir para ahorrar el suplicio al infortunado cuyo destino ya está marcado y le dicen: “por piedad llévalo a la guillotina”. 

Los miembros de la Sala Constitucional cortaron la cabeza de la Asamblea Nacional y dejaron al país acéfalo de uno de sus poderes, a pesar de haber sido elegido por sufragio popular. Después vino un acontecimiento sin precedentes en la historia, un recule monumental y desesperado, una marcha atrás aprovechando un halo de sensatez de la Fiscal General de la República.

Retomando la frase que da inicio a este artículo “los valores se contagian”. Nuestras instituciones, los cuerpos de seguridad, las Fuerzas Armadas, los funcionarios públicos, están contagiados por los valores incubados por el Socialismo Bolivariano. 

Estos valores parten de un sentimiento de inferioridad desolador en nuestros gobernantes socialistas, para ellos el “todo vale” es la regla de oro que rige su devenir, crecieron conviviendo con dirigentes políticos preparados intelectualmente, fueron testigos del éxito de muchos empresarios creativos a quienes el país les concedió un marco para formarse y construir parques industriales espectaculares. A estos venezolanos triunfadores los socialistas bolivarianos les aplicaron calificativos como: “pelucones” y “oligarcas apátridas”, y sin embargo, hoy esos empresarios y sus industrias sostienen de manera importante la red de distribución de alimentos CLAP, por solidaridad con el venezolano que pasa hambre. 

Pero este grupo de dirigentes socialistas dolidos en su alma querían lo que los oligarcas tenían, el prestigio y el bienestar, de una manera grosera y burda, pensaron que la obtención de los elementos externos de ese éxito, se traduce de manera directa en la edificación de un espíritu noble. Craso error, porque el BMW, la mansión y el yate no determinan los valores intrínsecos del alma humana. 

Hoy los dirigentes socialistas bolivarianos se muestran en televisión cansados y demacrados, con un alma que no tiene reposo, sin darse cuenta de su precaria situación espiritual, no cesan en transmitir los mismos valores de “piratas del Caribe”, que llevan por más de tres lustros difundiendo desde cada tribuna.

Por el contrario, nuestra nueva generación de políticos, los estudiantes, los profesionales, los trabajadores decentes y el grupo de emprendedores exitosos en Venezuela tienen una facultad de asimilación de la realidad, de preparación de herramientas para sortear obstáculos, de aplicación de capacidades creativas e imaginativas en su entorno, acompañados de un trabajo arduo para tener la paciencia de cosechar en el tiempo sus hazañas y logros. 

De allí que nuestro país tiene todas las fortalezas para superar al Socialismo Bolivariano, contamos con una amalgama de políticos que ha perseverado a pesar de la adversidad, el amedrentamiento, la agresión y la cárcel por dieciocho (18) años. Contamos con profesionales, trabajadores decentes, estudiantes y empresarios que no han cesado de prepararse y permanecen fieles a su vocación. 

De la misma forma que el pillaje, el atropello y el insulto fueron valores defendidos y contagiados durante los gobiernos socialistas del Siglo XXI, soplan vientos de cambio con nuevos valores que refundarán a Venezuela sobre la base de esta amarga experiencia y con el acicate de estos políticos jóvenes, vitales y soñadores, de empresarios, estudiantes y trabajadores, animados por una vocación sincera y dispuestos a depositar su confianza en nuestro país.

Así como Sudáfrica aceptó y difundió nuevos valores enarbolados en su momento por Nelson Mandela para superar un conflicto marcado por la separación, la discriminación y la sangre. Venezuela superará el pillaje, la grosería y el desconocimiento de los principios democráticos, elementos éstos instaurados y comunicados por el Socialismo Bolivariano en el ejercicio del poder.

Nos queda una tarea elevada como lo es la de sentar las bases legales e institucionales para que este período oscuro de atraso, hambre y miseria no vuelva a repetirse, tenemos que crear las barreras legales y electorales para que jamás vuelva a instituirse en Venezuela un poder omnipotente y tiránico que barra con la potestad crítica del resto de las instituciones democráticas y que menoscabe la libertad de expresión como lo realizó el Socialismo Bolivariano. 

¡Se abre un nuevo horizonte de posibilidades para contagiar valores sublimes, para una Venezuela dirigida por ciudadanos animados por una valiente disposición para enfrentar el futuro!

@piedraconaletas