DE LA PATRIA AL BMW. Reconcomio del Militar Chavista Parte 2/3

La Lucha Contra el Imperialismo Norteamericano. 
 Más allá de la lucha de clases de Carlos Marx y su teoría Comunista, el verdadero daño para nuestra juventud campesina heredera del sistema latifundista con aspiraciones de ser un militar de alta graduación, viene aportado por la teoría política de Lenin -Vladímir Ilich Uliánov-, quién le corrige la plana a Marx, en un error fundamental que deja frustrados y decepcionados al proletariado, cuando anunció la proximidad del fin del sistema capitalista y, por ende, el florecimiento de una economía socialista, en la cual, el proletariado lograría obtener el tan anhelado bienestar material que le fue arrebatado por la clase dominante, la burguesía cruel, explotadora del hombre, cuya campaña de aprovechamiento se funda en ostentar la propiedad de los medios de producción. Lenin se percata de la imposibilidad de alcanzar la meta propuesta por Marx -bienestar general-, interviene, y establece que esa satisfacción material de bienes y servicios para la clase proletaria no ha llegado como consecuencia del Imperialismo. La explotación de las naciones subdesarrolladas por naciones industriales, son la justificación de la riqueza de las segundas y la pobreza de las primeras. Adicionalmente, el capital corrompió a sindicalistas y representantes de las clases obreras, por eso la revolución no era viable en los países desarrollados, ya que la avaricia de algunos mal llamados representantes de los trabajadores los hizo venderse a los intereses del capital. De allí que lucha es mediante focos de revolución guerrillera. Lenin aporta la solución a tal coyuntura y, no es otra, que la necesidad de que todo el proletariado del mundo se reúna, a través de la Internacional Comunista a la Unión Soviética, para hacer una lucha mundial en contra del Imperialismo, como único camino para vencer. De esta manera, nace la aptitud guerrillera en Latinoamérica, invade la mentalidad de los revolucionarios latinoamericanos las ideas del marxismo-leninismo. Para fraguar una revolución que siempre supere las fronteras locales de cada uno de los países oprimidos por el imperialismo, reuniendo al proletario del continente con la acción de lucha Soviética marcada por Lenin. Esto explica el intento de extender la revolución cubana en Africa, en Latinoamérica e incluso la muerte del Ché Guevara tiene lugar en Bolivia. En Hispanoamérica surgen dos (2) figuras preponderantes, como lo son: Fidel Castro, el burgués metido a revolucionario y el Ché Guevara, el guerrillero noble cargado de buenas intenciones.   Fidel Castro logra comunicar ese sentimiento romántico de que es posible desafiar al imperio norteamericano y que una pequeña isla ubicada a noventa millas de Florida, podía resistir como David frente Goliat al gigante imperialista, emblema del desarrollo capitalista mundial. Fidel Castro anidó en los corazones latinoamericanos la posibilidad de que resistir era posible, y que siguiendo la doctrina de Lenin, debía el proletariado de los países del llamado tercer mundo unirse para hacer una revolución planetaria, la meta era establecer varios Vietnam a los Estados Unidos, hasta debilitar y arrodillar al gigante capitalista voraz e insaciable. En el sur de América nunca asimilamos el éxito económico de Los Estados Unidos y nos carcome la envidia al tratar de explicar cómo Los Estados Unidos, una nación de cuáqueros protestantes habían podido alcanzar un desarrollo económico tan descomunal, con dos (2) premisas relativamente simples y al alcance de todos: a) una libertad basada en una democracia constitucional, y b) el sometimiento del ciudadano al imperio de la ley, como bien apuntaba John Locke: “donde termina le ley comienza la tiranía”. Nunca entendimos ni aceptamos por qué ellos tan ricos -Los Estados Unidos- y nosotros tan pobres -las naciones Latinoamericanas-, cuando comenzamos casi paralelamente nuestro desarrollo, después del descubrimiento y la colonización del continente por las potencias europeas. Por eso Fidel avivó una chispa de esperanza a nuestro complejo de inferioridad como latinoamericanos, de que no todo estaba perdido, tenemos una batalla insurreccional y guerrillera que podemos librar para la reivindicación de nuestras nobles potencias espirituales, frente a la frialdad pragmática del gringo. Por su parte, la figura del Ché Guevara representó especialmente para los militares de nuestro continente, la imagen de un guerrillero bueno, que podía preservar su bondad aun ejerciendo el poder; que anunciaría la llegada del hombre nuevo a toda la sociedad; este hombre nuevo se vería influenciado por el Ché para abandonar el egoísmo como signo del hombre capitalista y nos “agarraríamos todos de las manos”, como en la canción del Puma José Luis Rodríguez, para abrazar una sociedad justa e igualitaria, sin distinción de clases, en una prueba de hermandad colectiva sin precedentes en la historia de la humanidad. Esta meta del marxismo-leninismo de crear una liga internacional del proletariado, obliga a nuestros militares a nunca centrar su mirada exclusivamente en Venezuela, sino a que los humillados y vejados del mundo deben unirse para enfrentar al capitalismo. Esta fue la herencia paranoica de Lenin que tomó auge en Hispanoamérica durante todo el Siglo XX, a excepción de Venezuela gracias a Rómulo Betancourt. Continuará… @piedraconaletas